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Selen Terán
De San Luis y otros demonios

La analogía del nacimiento

El nacimiento en esta época navideña es el símbolo de la esperanza,  la renovación de confianza que todo estará mejor, lo bueno, lo bello se encuentra al pie de un pino navideño y una flor de noche buena. Es tiempo de festejo, nació el salvador en la creencia cristiana. Una analogía de cualquier nacimiento, hasta el de un municipio, así sea el 59 de un desesperanzado San Luis Potosí. 

Villa de Pozos tuvo su gran anuncio de ascendencia en julio del 2024. Un primero de octubre se dio el gran nacimiento con una toma de protesta que ha quedado en el olvido.

El nacimiento de la natividad de Jesús,  es acompañado por pastores, toda una villa se alegra de 'las nuevas nuevas' como reza un cántico de la temporada.
Todos acuden, y en Pozos también lo hicieron, vimos a la primera concejal presidenta Teresa De Jesús Rivera Acevedo, a sus concejales, los 14 que acudieron a la cita de formar un nuevo municipio, y estuvimos pendientes de este acontecimiento: el primer enunciado, el primer paso, la primera rabieta.

Algo pasó y todo se vino atrás,  hoy un año dos meses después,  esa villa navideña por nadie es visitada, a nadie le importa un nuevo amanecer; ya la esperanza se dejó atrás,  se quedó en simple anécdota de lo que un día podría haber sido, tal como ocurre cuando empieza un año nuevo y el propósito de bajar de peso parece alcanzable, y el tener un ahorro fijo es posible, aunque sabemos que no será así. 

Hoy los primeros concejales de Villa de Pozos podrán pasar a la historia, firmantes del municipio número 59, de sus acciones. Como pasa con los políticos, la memoria corta es de gran ayuda y algunos los veremos en regidurías y si tienen suerte hasta en una curul.

De los actuales concejales, el manto de invisibilidad puede ser su mejor acompañante, patear el bote hasta que lleguen las elecciones,  y nuevamente el mote de 'las primeras elecciones constitucionales' den esperanza a los pastores para visitar ese pesebre que con suerte dará renovación y la esperanza de un futuro mejor, de lo contrario, vendrá otra navidad,  podrán cargar los peregrinos de nuevo,  al fin, los pastorcitos no se irán,  hasta en sus rostros hay una especie de mueca que puede confundirse con una media sonrisa o con un puchero qué no pasará de ahí,  no puede ser diferente, hasta ellos mismos pidieron la elaboración de ese gran altar, y si no fue así,  ¿por qué no lo impidieron? 

¡Feliz navidad!