La estrategia federal contra el Cártel de Sinaloa sumó un nuevo episodio con la detención de dos familiares directos de Iván Archivaldo Guzmán, uno de los principales líderes de la facción conocida como Los Chapitos. Los arrestos se realizaron durante cateos simultáneos en el estado de Jalisco, resultado de una investigación que apunta al debilitamiento de las redes de apoyo económico del grupo criminal.
De acuerdo con información oficial, entre los detenidos se encuentran el suegro y el cuñado de Guzmán Salazar, señalados como presuntos operadores financieros. Las acciones fueron ejecutadas por fuerzas federales en coordinación, tras obtener órdenes judiciales que permitieron el ingreso a inmuebles ubicados en zonas residenciales, donde también se aseguraron armas, droga, dinero en efectivo, vehículos y equipos de comunicación.
Las autoridades sostienen que estos personajes no solo mantenían vínculos familiares con el líder criminal, sino que habrían participado en el manejo de recursos y bienes utilizados para sostener las operaciones del grupo. El enfoque, subrayan, responde a una lógica de inteligencia financiera que busca desarticular al crimen organizado desde su base económica, más allá de las figuras visibles.
Estas detenciones se inscriben en un contexto de presión sostenida contra Los Chapitos, cuya disputa interna y confrontación con fuerzas del Estado ha generado episodios de violencia en distintas regiones del país. Aunque Iván Archivaldo Guzmán continúa prófugo, el cerco sobre su círculo cercano envía una señal clara: el combate no se limita al territorio, sino que avanza sobre los lazos familiares y financieros que sostienen a una de las organizaciones criminales más poderosas de México.