Por Pepe Alemán

Una navidad lustrosa y agridulce para Eli, la única bolera en la capital potosina

Entre el trabajo diario, la solidaridad de sus clientes y la ausencia de su madre, Eli enfrenta la Navidad con gratitud, nostalgia y un mensaje de unión familiar.

María Elizabeth Martínez Niño, con 18 años de ser la única lustradora de calzado en la capital de San Luis Potosí, viuda con una hija de 17 años y un hijo de 5 años, espera con ilusión la Nochebuena y esperar la Navidad con alegría, pero tabién con nostalgia por la ausencia de su madre fallecida recientemente.
Tiene planeado hacer pozole, tamales y atole de masa junto al menor de sus hermanos que vive con ella, aunque estará una silla vacía que hace poco más de dos años ocupaba su mamá, quien además de encargaba de poner el nacimiento y preparar la cena de Navidad.

Sentada en su silla de bolear, mientras lustra unos botines Elizabeth agradece a sus clientes que le regalaron una bicicleta seminueva para su hija y un "patín del diablo" para su hijo, aunque con sus ingresos y "aguinaldos" de sus amigos logró comprarles ropa deportiva.

Narra que en su condición de mujer ha sido difícil ser bolera, oficio que no le gustaba y que aprendió de su difunto marido, sobre todo el primer año que los clientes la confundían con hombre y al darse cuenta que era mujer se mostraban reacios a recibir la boleada.

Y expresó su mensaje navideño: "Que se la pasen bien bonito con su familia, que aprovechen a sus padres porque yo ya no le tengo, desgraciadamente no la tengo", lamentó entra llanto.
"Muy difícil no tener una madre y un padre, ya cuando se te acaba el pilar de la familia ya no es lo mismo, los hermanos se dividen, ya no se ven igual, es muy difícil y complicado, por eso les digo a mis clientes si tienen a sus papás cuídenlos, veánlos, procúrenlos, porque el día que ya no los tengan, yo ya lo viví y se siente bien feo no tener a tu madre, siempre ue llaga diciembre no quiero que llegue", recomendó.