La Universidad Autónoma de San Luis Potosí avanza en el desarrollo de prototipos de vacunas contra dengue y zika, dos enfermedades transmitidas por mosquito que representan riesgos relevantes para la salud pública. Desde laboratorios de la Facultad de Ciencias Químicas y del Centro de Investigación en Ciencias de la Salud y Biomedicina (CICSaB), el equipo encabezado por el doctor Sergio Rosales Mendoza trabaja en soluciones biotecnológicas enfocadas en prevenir infecciones que generan hospitalizaciones, secuelas y altos costos al sistema de salud.
El proyecto surge a partir de la experiencia adquirida tras la pandemia por COVID-19, cuando se logró un primer prototipo vacunal. Con esa base, el grupo de investigación decidió enfocar esfuerzos en el zika y posteriormente en el dengue, enfermedad que puede evolucionar a formas hemorrágicas con consecuencias clínicas graves. En el caso del zika, aunque su incidencia es menor, los riesgos para mujeres embarazadas y el desarrollo neurológico del bebé hacen prioritaria la búsqueda de una vacuna preventiva.
Actualmente, los prototipos se encuentran en la etapa final de validación en modelos animales. En esta fase preclínica, los investigadores evalúan seguridad, ausencia de efectos adversos y la capacidad de inducir una respuesta inmune efectiva. Los ensayos incluyen la simulación controlada de la infección, el monitoreo clínico de los animales y la medición de la carga viral para determinar si el virus es neutralizado por la vacuna.
Los resultados obtenidos hasta ahora han sido alentadores, con niveles altos de protección en ratones, lo que permitió la publicación del estudio en la revista científica Vaccines. Con financiamiento de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación y del Copocyt, el proyecto se prepara para avanzar en 2026 hacia pruebas en primates, en colaboración con grupos internacionales y con la industria farmacéutica, con la mira puesta en una futura aplicación clínica.