Un viaje que conectaba puntos estratégicos del Istmo de Tehuantepec terminó en emergencia. El descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido en la Línea Z a la altura de Nizanda, Oaxaca, dejó un saldo preliminar de 20 personas heridas, de un total de 241 pasajeros y nueve tripulantes que se trasladaban a bordo, confirmó la Secretaría de Marina.
El impacto no solo fue ferroviario, sino humano. Algunos pasajeros cayeron a un desnivel de aproximadamente siete metros, lo que activó protocolos de rescate y atención inmediata. La Marina movilizó cinco ambulancias terrestres, una aérea y cerca de 40 elementos de sanidad naval, mientras hospitales de la región recibieron a los lesionados para su valoración y tratamiento.
El accidente encendió alertas en un proyecto considerado clave para el desarrollo logístico del sur del país. En respuesta, dependencias federales trabajan de manera coordinada para esclarecer lo ocurrido. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario ya participan en las indagatorias técnicas que definirán las causas del descarrilamiento y los pasos para restablecer la operación.
La Semar informó que desde los primeros minutos se levantó información operativa y se priorizó la atención a los usuarios, reiterando su compromiso con la seguridad y la transparencia. Mientras continúan las investigaciones, el incidente abre un debate sobre las condiciones de operación y la necesidad de reforzar las medidas preventivas en uno de los corredores ferroviarios más relevantes del país.