Un trabajo científico encabezado por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México permitió distinguir una nueva especie de lagartija caimán que durante años fue confundida con otros reptiles similares. Tras análisis genéticos y comparaciones morfológicas, los investigadores concluyeron que se trata de una especie distinta, con características propias y una distribución limitada al occidente del país.
El reptil, de cuerpo robusto y cola larga, habita principalmente en bosques tropicales caducifolios, ecosistemas que enfrentan una presión constante por el cambio de uso de suelo. Su presencia fue documentada en seis estados: Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero, lo que la convierte en una especie endémica cuya conservación depende exclusivamente de las políticas ambientales nacionales.
Más allá del dato biológico, el descubrimiento subraya una realidad poco visible: incluso en regiones estudiadas durante décadas, la biodiversidad sigue guardando secretos. La identificación de esta lagartija fue posible gracias a la combinación de trabajo de campo, revisión de ejemplares históricos y herramientas de genética moderna.
Para la comunidad científica, el hallazgo no solo amplía el catálogo de especies mexicanas, sino que refuerza la urgencia de proteger los hábitats naturales. Cada nueva especie descrita recuerda que la riqueza biológica del país no está completamente mapeada y que su pérdida podría ocurrir antes incluso de ser plenamente conocida.