Por Redacción Contra Réplica

Descartan secuestro en comunidad menonita de San Luis Potosí; hombre decidió abandonar su fe y su familia

El caso desató un debate sobre libertad individual, salud mental y cohesión social dentro de una de las comunidades más cerradas del país.

Lo que inicialmente se reportó como un posible secuestro en la comunidad menonita de la Zona Media de San Luis Potosí terminó revelando una historia distinta: un miembro del grupo religioso decidió, por voluntad propia, separarse de su familia y renunciar a sus creencias.

La denuncia fue presentada por líderes de la congregación asentada en el rancho Las Grullas, municipio de Rioverde, quienes alertaron a las autoridades sobre la desaparición de David, un comerciante de productos lácteos conocido en la región. Ante el reporte, elementos de la Guardia Civil Estatal acudieron a un domicilio ubicado en Ciudad Fernández, donde se presumía que el hombre estaba retenido contra su voluntad.

Al arribar al sitio, los agentes confirmaron que no existía ningún delito. David se encontraba en el inmueble acompañado de una mujer ajena a la comunidad menonita y expresó de manera clara su decisión de no regresar con su esposa e hijos. Según testigos, el hombre manifestó su deseo de abandonar la vida comunitaria y desvincularse de la fe que profesaba, lo que generó sorpresa y molestia entre sus familiares.

Integrantes de la congregación señalaron que el comerciante llevaba varios meses viviendo fuera del grupo, tiempo durante el cual habría enfrentado problemas de adicción. Sin embargo, algunos familiares aseguran que, pese a sus declaraciones públicas, en conversaciones privadas pedía ayuda en su idioma natal, motivo por el cual insistieron en intervenir.

El lunes 29 de diciembre, miembros de la comunidad y familiares acudieron nuevamente al domicilio para dialogar con él. Tras un intercambio tenso y momentos de forcejeo, David fue trasladado a un centro de rehabilitación para recibir atención médica y psicológica.

El episodio ha generado debate público por las implicaciones éticas y sociales que plantea, al evidenciar el choque entre las normas internas de las comunidades tradicionales y los derechos individuales, en un contexto donde confluyen factores religiosos, familiares y de salud mental.