Al cierre de 2025, más de cuatro mil empresas y alrededor de seis mil productos ya portan el sello “Hecho en México”, un reconocimiento que va más allá de la etiqueta y se plantea como una estrategia para robustecer el mercado interno. La Secretaría de Economía destacó que el distintivo se ha convertido en un punto de referencia para consumidores y productores en un contexto internacional marcado por la competencia y la incertidumbre comercial.
El programa abarca desde micro y pequeñas empresas hasta grandes corporativos, siempre que cumplan con estándares de calidad y aporten al desarrollo económico del país. En ese sentido, el sello busca generar confianza en lo producido dentro de México, al tiempo que impulsa la competitividad regional y abre oportunidades para cadenas productivas locales que históricamente habían quedado relegadas.
Durante la presentación oficial de la campaña, realizada en febrero, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, subrayó que “Hecho en México” se inscribe dentro del Plan México, una hoja de ruta pensada para responder a los desafíos globales sin descuidar el bienestar interno. La iniciativa, dijo, pretende convertir la producción nacional en un motor de estabilidad económica y crecimiento sostenido.
El objetivo de fondo es claro: aumentar el contenido nacional de los productos, disminuir importaciones que pueden fabricarse en el país y estimular la innovación empresarial. Con esta lógica, la política industrial apuesta por producir más y con mayor valor agregado, reforzando el empleo y reposicionando a la industria mexicana como un actor competitivo en el mercado global.