En el cierre de un año lleno de aprendizajes, las familias potosinas se preparan para recibir el Año Nuevo con lo más valioso que tienen: la compañía de los suyos y el agradecimiento por la salud. Durante un reciente censo, distintas voces coincidieron en que la esperanza, la fe y la convivencia familiar marcan el sentido de esta celebración.
Yutsery Guadalupe comparte con entusiasmo que la víspera estará llena de alegría y tradición. “Estaremos con la familia, con mis padrinos y mis primos. Tenemos planeado cenar carne asada. Este año vamos a cantar, bailar, tronar cohetes, piñatas y juegos”, expresó. Para ella, el Año Nuevo es sinónimo de risas, música y momentos compartidos que fortalecen los lazos familiares.
Odalys, joven maestra de preescolar, vivirá el recibimiento del nuevo año de una manera especial. Primero participará en un culto de agradecimiento con los miembros de su iglesia, donde dará gracias por la oportunidad de llegar a un año más y por la bendición de permanecer en familia. Más tarde, celebrará con un brindis y una cena junto a sus seres queridos, además de festejar su cumpleaños. Con la mirada puesta en el 2026, Odalys desea que la vida le regale experiencia laboral, una plaza y, sobre todo, salud.
Por su parte, Isabel relató que, aunque su familia nuclear es pequeña, el resto de sus parientes suma más de 80 personas, con quienes espera compartir. “Yo creo que con todos… Queremos cenar de todo un poco, cada quien lleva un guisito. Solo vamos a misa y terminando a compartir”, comentó.
Entre las bendiciones que agradece por el año que termina destacan la salud y la prosperidad de su familia.
Estos testimonios reflejan que, más allá de los festejos, el Año Nuevo para muchas familias potosinas representa un momento de unión, gratitud y esperanza, donde la fe y la salud se colocan como los deseos principales para el ciclo que comienza.