Con el arranque de 2026, los gimnasios y consultorios de nutrición en San Luis Potosí registran un notable incremento en su actividad, impulsado por los tradicionales propósitos de Año Nuevo orientados a mejorar la salud, bajar de peso y adoptar hábitos más equilibrados. Este fenómeno, conocido popularmente como la “cuesta saludable de enero”, se ha convertido en una constante para el sector durante las primeras semanas del año.
De acuerdo con administradores de gimnasios y profesionales de la nutrición, el flujo de nuevos usuarios se intensifica entre enero y febrero, con personas que buscan iniciar una rutina física o retomar su entrenamiento tras el periodo vacacional. La variedad de opciones permite atender a distintos perfiles y presupuestos, desde gimnasios comunitarios hasta clubes deportivos de alta gama.
Los precios de membresías en la capital potosina oscilan entre 500 y 800 pesos mensuales en establecimientos de barrio o cadenas con cobertura local, mientras que clubes exclusivos ofrecen instalaciones premium con cuotas que superan los mil pesos, incluyendo acceso a albercas, clases dirigidas y entrenadores personalizados. Algunas cadenas nacionales ofrecen promociones con pases dobles o servicios adicionales para atraer nuevos socios.
En el ámbito nutricional, la tendencia también va al alza. Consultorios particulares y clínicas especializadas reportan una mayor demanda de citas, especialmente de personas que buscan planes alimenticios personalizados para complementar su actividad física. Los costos varían de acuerdo con la experiencia del profesional: nutriólogos recién egresados cobran entre 400 y 500 pesos, mientras que especialistas con mayor trayectoria pueden alcanzar tarifas de hasta mil pesos, con seguimiento integral, rutinas de ejercicio y control de composición corporal.
Aun con el entusiasmo inicial, expertos en salud advierten que la constancia sigue siendo el principal desafío. Según entrenadores locales, hasta el 60% de los nuevos usuarios abandona el gimnasio antes de marzo. No obstante, el repunte de 2026 confirma que la población potosina muestra una creciente conciencia sobre la importancia del bienestar físico y nutricional, lo que se traduce en un impulso positivo para la economía local y para los servicios de salud preventiva.