El inicio de 2026 llegó con un ajuste que no pasó desapercibido para miles de personas: el costo para tramitar o renovar el pasaporte mexicano aumentó en todas sus modalidades. La Secretaría de Relaciones Exteriores actualizó las tarifas oficiales y el documento básico para salir del país se volvió más caro justo cuando la movilidad internacional sigue siendo una necesidad para muchos hogares.
El incremento aplica para los pasaportes con vigencia de tres, seis y diez años, tanto en trámites nuevos como en renovaciones. Aunque el ajuste responde a la actualización anual de derechos federales, para los ciudadanos representa un gasto que debe contemplarse desde ahora en la planeación de viajes, estudios en el extranjero o procesos laborales fuera de México.
Si bien se mantienen beneficios como el descuento del 50 por ciento para personas mayores de 60 años y para quienes viven con alguna discapacidad, el alza generalizada obliga a muchos solicitantes a reconsiderar plazos y prioridades. En el caso de menores de edad, las tarifas también fueron modificadas de acuerdo con la vigencia del documento solicitado.
Más allá del trámite administrativo, el aumento en el costo del pasaporte refleja cómo decisiones fiscales terminan impactando la vida cotidiana. Para miles de familias, el documento ya no solo es una puerta a nuevas oportunidades, sino también un recordatorio de que incluso el derecho a viajar tiene un precio cada vez más alto.