Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores durante una operación militar estadounidense, Delcy Rodríguez fue designada presidenta encargada de Venezuela, marcando un hito histórico al convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo en el país sudamericano. La ceremonia de investidura reunió a figuras clave del chavismo, incluido el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del mandatario detenido.
En su discurso, Rodríguez reconoció el momento como “doloroso” y calificó la detención de Maduro como un “secuestro”, comprometiéndose a mantener la línea política de sus antecesores. Mientras tanto, en Nueva York, el proceso judicial contra la pareja presidencial sigue su curso; ambos se declararon no culpables de cargos por narcoterrorismo y posesión de artefactos destructivos, y la acusación fue recientemente ampliada para incluir a Flores.
El arresto de Maduro ocurrió la madrugada del 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses bombardearon zonas estratégicas de Caracas y lo trasladaron a una prisión de Brooklyn, conocida por albergar a delincuentes de alto perfil. La captura y el traslado del líder chavista han generado un escenario político y diplomático complejo, con repercusiones regionales y globales.
En su nuevo papel, Rodríguez ha buscado contacto con el gobierno de Estados Unidos, extendiendo una invitación para establecer una agenda de cooperación bilateral. Analistas señalan que su liderazgo interino pondrá a prueba tanto la estabilidad interna de Venezuela como la dinámica internacional en torno al país.