San Luis Potosí registró una baja sostenida en la población que enfrenta dificultades para acceder a una alimentación nutritiva y de calidad. Entre 2020 y 2024, este indicador pasó de 18.7 a 13.9 por ciento, de acuerdo con la medición de pobreza multidimensional, reflejando un cambio en las condiciones de vida de miles de familias que históricamente habían quedado fuera de los esquemas de apoyo.
El avance está ligado a una estrategia de atención social que priorizó el contacto directo con los hogares más vulnerables. Desde el inicio de la actual administración estatal, el programa de Seguridad Alimentaria se convirtió en uno de los ejes centrales para reducir desigualdades, apostando por la entrega constante de paquetes con productos de calidad que fortalecen la nutrición familiar.
Al cierre de 2024, el impacto del programa alcanzó a más de 550 mil personas en los 59 municipios del estado. La cobertura territorial permitió que comunidades urbanas y rurales recibieran apoyos de manera regular, lo que también se tradujo en un alivio para el gasto cotidiano de las familias beneficiarias.
Para este año, la estrategia prevé ampliarse con la incorporación de artículos de limpieza para el hogar, una medida que busca generar un mayor ahorro doméstico. Con ello, la política social no solo apunta a garantizar el acceso a alimentos, sino a reforzar la economía familiar como parte de un enfoque integral contra la pobreza.