Un nuevo ataque en Kiev dejó a la mitad de la ciudad sin calefacción, dejando a miles de familias expuestas a temperaturas bajo cero. Ante la gravedad de la situación, el alcalde Vitali Klitschko pidió a quienes puedan hacerlo evacuar temporalmente la capital y buscar refugio en lugares seguros con calefacción alternativa.
El ataque dañó gravemente la infraestructura energética de la ciudad, afectando aproximadamente 6 000 edificios residenciales y dejando sin electricidad y agua a numerosos sectores. Las autoridades locales activaron calderas móviles en hospitales, escuelas y maternidades para garantizar servicios mínimos, pero la situación en los hogares sigue siendo crítica.
Vecinos de las zonas más afectadas relatan la desesperación ante la falta de calor, mientras técnicos trabajan contrarreloj para reparar los daños. El invierno intensifica la urgencia, y la ciudadanía enfrenta jornadas de espera y adaptaciones extremas para sobrellevar la crisis.
Este episodio refleja la fragilidad de los servicios básicos en un conflicto prolongado. La vulnerabilidad energética de Kiev se convierte en un desafío diario para sus habitantes, quienes deben adaptarse a interrupciones recurrentes mientras las autoridades buscan mitigar los riesgos para la población.