Por Redacción Contra Réplica

Corea del Sur pide la pena de muerte para su expresidente

La fiscalía considera que la declaración de ley marcial puso en riesgo el orden democrático del país

La justicia de Corea del Sur colocó al expresidente Yoon Suk-yeol en el centro de una de las decisiones más delicadas de su historia reciente, luego de que la fiscalía solicitara la pena de muerte en su contra por el delito de insurrección. El caso se deriva de la controvertida declaración de ley marcial realizada a finales de 2024, un episodio que sacudió al sistema político y reabrió heridas del pasado autoritario del país.

Durante el proceso judicial, los fiscales argumentaron que la orden presidencial no fue un acto administrativo menor, sino una acción que buscó intimidar a las instituciones democráticas, particularmente al Parlamento, y alterar el equilibrio constitucional. A su juicio, el despliegue de fuerzas armadas en zonas clave representó una amenaza directa a la soberanía civil y a los derechos políticos de la ciudadanía.

Yoon Suk-yeol ha negado las acusaciones y sostiene que actuó bajo sus atribuciones legales para preservar la estabilidad nacional. Sin embargo, su destitución y posterior detención marcaron un punto de quiebre en su trayectoria política y lo convirtieron en el primer exmandatario surcoreano en enfrentar una petición formal de pena capital por acciones cometidas desde la presidencia.

Aunque la pena de muerte sigue contemplada en la legislación surcoreana, el país no ha llevado a cabo ejecuciones en décadas, por lo que el desenlace del juicio podría traducirse en una condena distinta. Más allá de la sentencia final, el caso ya dejó una huella profunda al abrir un debate nacional sobre los límites del poder presidencial y la fragilidad de la democracia frente a decisiones extremas.