El arranque del año vino acompañado de sorpresa y molestia para habitantes de Durango, luego de que recibieran recibos del impuesto predial con incrementos que, en algunos casos, duplican o incluso superan lo pagado el año anterior. La falta de información previa sobre el alcance del ajuste encendió reclamos tanto de familias como de sectores productivos que consideran el aumento desproporcionado frente a su capacidad económica.
Desde el ámbito empresarial, cámaras y representantes locales advirtieron que el alza golpea directamente la operación de comercios y pequeñas empresas, además de generar presión sobre el costo de la vivienda. Algunos integrantes del Cabildo también cuestionaron el proceso de aprobación de la Ley de Ingresos, al señalar que no se transparentó la aplicación de incrementos de entre 100 y 150 por ciento en el predial, lo que hoy se traduce en un impacto inmediato en la economía local.
El gobierno municipal defendió la medida al argumentar que los valores catastrales llevaban años rezagados respecto al valor real de los inmuebles. De acuerdo con la autoridad, la actualización busca fortalecer la recaudación para financiar obras públicas y mejorar servicios básicos, apoyándose además en esquemas de financiamiento institucional que permitan ejecutar proyectos de infraestructura.
La inconformidad, sin embargo, sigue creciendo. Organizaciones empresariales han llamado a la ciudadanía a manifestarse y exigir una revisión de los criterios utilizados para el cobro, mientras el ayuntamiento asegura que miles de contribuyentes ya cumplieron con el pago del predial en los primeros días del año. El debate queda abierto entre la necesidad de fortalecer las finanzas municipales y la exigencia social de cobros justos y transparentes.