La promesa de no volver a empezar de cero cada vez que una persona cruza la puerta de una clínica comienza a tomar forma. El gobierno federal anunció el arranque del proceso de credencialización para una credencial nacional de salud, una herramienta que busca unificar la atención médica pública y eliminar las barreras administrativas entre instituciones. El proyecto comenzará en la segunda mitad de febrero y se extenderá durante marzo de 2026, marcando un cambio profundo en la manera en que el Estado gestiona la salud de millones de mexicanos.
El anuncio se dio en Iztapalapa, una de las zonas con mayor demanda de servicios médicos del país, durante la inauguración del Hospital General Regional número 25 “Ignacio Zaragoza” del IMSS. Con una inversión superior a los 2 mil 400 millones de pesos, este nuevo hospital atenderá a cerca de medio millón de personas, contará con 35 especialidades, 376 camas y tecnología de alta complejidad, convirtiéndose en una pieza clave dentro del nuevo esquema de atención integrada.
La credencial permitirá que los derechohabientes del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar puedan recibir atención en la unidad más cercana, sin importar su afiliación original, con acceso inmediato a un expediente clínico digital unificado. Esto, de acuerdo con el gobierno, reducirá tiempos de espera, evitará duplicidad de estudios y facilitará diagnósticos más precisos, además de mejorar la continuidad de tratamientos en casos crónicos o de urgencia.
Más allá de una nueva identificación, la iniciativa apunta a la construcción de un sistema nacional de salud verdaderamente universal. La meta oficial es que para 2027 cualquier persona pueda atenderse en cualquier institución pública sin restricciones burocráticas. En ese horizonte, la credencial única se presenta como un instrumento técnico, no asistencial, que apuesta por la digitalización, la coordinación interinstitucional y una idea de fondo: que el derecho a la salud no dependa del logo que aparece en la fachada del hospital.