Por Redacción Contra Réplica

Operación Frontera Norte deja golpe histórico al crimen organizado

A casi un año de su implementación, la estrategia federal acumula miles de detenciones, decomisos millonarios y una presión constante sobre las estructuras delictivas en el norte del país.

La “Operación Frontera Norte” se ha convertido en uno de los despliegues de seguridad más amplios de los últimos años. Desde febrero de 2025, el Gobierno de México ha sostenido una ofensiva permanente que, al corte del 19 de enero de 2026, suma más de diez mil personas detenidas y un volumen de aseguramientos que revela la magnitud de las redes criminales que operan en la región fronteriza.

Las cifras reflejan no solo arrestos, sino un debilitamiento logístico de la delincuencia organizada. Armas, municiones, cargadores, vehículos e inmuebles han sido retirados de circulación, junto con más de ciento veinte toneladas de droga, entre ellas cientos de kilogramos de fentanilo. El impacto económico es directo y profundo, al cortar rutas, insumos y capacidad operativa de los grupos delictivos, todo bajo operativos que, según la autoridad, se realizan con apego a la legalidad y a los derechos humanos.

Los resultados más recientes muestran la diversidad de frentes abiertos. En Tijuana se decomisó armamento de alto poder, incluido un lanzacohetes, mientras que en zonas rurales de Sinaloa se localizaron y desmantelaron espacios destinados a la preparación de drogas sintéticas, con miles de litros de sustancias químicas aseguradas. Tan solo estas acciones representaron pérdidas millonarias para las organizaciones criminales que operan en la sierra y el valle.

En estados como Nuevo León y Sonora, los operativos también dejaron detenciones puntuales y aseguramientos que refuerzan la presencia del Estado en municipios estratégicos. Más allá de los números, la “Operación Frontera Norte” dibuja un mensaje político y social: la seguridad se construye con persistencia, coordinación y presión constante, en una lucha que busca no solo contener al crimen, sino reducir su capacidad real de daño en el territorio.