La Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) continúa con un paro de actividades que ya supera los tres meses, sin que hasta el momento se haya logrado un acercamiento efectivo entre la comunidad estudiantil y las autoridades del plantel para destrabar el conflicto. La falta de acuerdos claros y de un diálogo consensuado ha impedido avanzar en la resolución de las demandas planteadas por el alumnado.
De acuerdo con estudiantes que participan en el paro, una encuesta difundida recientemente por la dirección de la facultad, con el objetivo de consultar a la comunidad sobre el posible levantamiento de la protesta, carece de legitimidad y transparencia. Por esta razón, rechazaron participar en las mesas de negociación convocadas por las autoridades, al considerar que dichas instancias fueron anunciadas de manera unilateral y sin el aval de la asamblea estudiantil.
Aunque la dirección de la Facultad de Arquitectura informó sobre la reanudación del diálogo con los inconformes, los estudiantes señalaron que no existieron acuerdos previos para definir fechas, condiciones ni mecanismos de negociación, lo que ha generado desconfianza y ha profundizado el distanciamiento entre ambas partes. La asamblea estudiantil insistió en que cualquier proceso de diálogo debe construirse con la participación real de la comunidad y con reglas claras.
La prolongación del paro ocurre en un momento clave para la universidad, ya que el calendario escolar de la UNAM establece que el semestre 2026-2 debe iniciar el próximo 3 de febrero. Esta situación ha generado preocupación entre estudiantes, docentes y personal administrativo, debido al riesgo de afectaciones al desarrollo normal de las actividades académicas y a la posible reprogramación del ciclo escolar.
Ante la falta de avances, los estudiantes en paro han planteado llevar el conflicto ante el Consejo Universitario, al considerar que la directora del plantel, Mónica Cejudo, no ha atendido de manera adecuada las demandas presentadas. El conflicto en Arquitectura se suma a otros movimientos estudiantiles recientes en diversas facultades de la UNAM, motivados por reclamos relacionados con salud mental, condiciones académicas y atención institucional, lo que ha generado un clima de incertidumbre sobre la continuidad del ciclo escolar en distintas entidades universitarias.