La selva, el mar y la cotidianidad veracruzana se han transformado en un set de cine. Salma Hayek regresó a su estado natal para encabezar el rodaje de una película internacional que se graba en distintos puntos de la región de Los Tuxtlas, particularmente en el municipio de Catemaco, donde la presencia del equipo de filmación ha despertado expectativa entre habitantes y visitantes.
Más allá del atractivo mediático, la producción ha generado un movimiento económico visible. Comercios, servicios de hospedaje y transporte, así como la contratación de personal local y extras, han encontrado en el rodaje una oportunidad temporal de ingresos. Para muchas familias, el cine dejó de ser una idea lejana y se convirtió en una experiencia directa, vivida en calles, caminos y parajes naturales.
El proyecto se desarrolla en escenarios naturales emblemáticos de Veracruz, aprovechando su riqueza ambiental y paisajística como parte del lenguaje visual de la película. Aunque los detalles de la historia y el elenco se mantienen bajo reserva, la magnitud del equipo y la logística revelan una apuesta de alto perfil que coloca a la región como un destino viable para producciones de alcance global.
El regreso de Salma Hayek a Veracruz no solo tiene un valor simbólico, sino también cultural. Su presencia refuerza la idea de que las raíces pueden dialogar con la industria internacional y que los territorios locales pueden convertirse en plataformas para contar historias universales. En Los Tuxtlas, el cine no solo se filma: también deja huella.