La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, negó que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) haya realizado operaciones en territorio mexicano, tras la controversia generada por el caso de Ryan James Wedding, uno de los fugitivos más buscados por Estados Unidos. Durante su conferencia matutina, la mandataria aclaró que el exdeportista canadiense se entregó de manera voluntaria en la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México.
Sheinbaum explicó que Wedding había anunciado previamente su decisión de entregarse a través de una publicación en redes sociales, por lo que su comparecencia ante autoridades estadounidenses ocurrió sin intervención de corporaciones extranjeras en México. “No hay operaciones conjuntas en México, no permitiremos eso”, enfatizó la presidenta.
Detalló que la visita del director del FBI al país estaba programada con anterioridad y formaba parte de reuniones relacionadas con el entendimiento bilateral en materia de seguridad, sin que ello implicara acciones directas de agencias extranjeras. Añadió que días antes, fuerzas federales mexicanas habían detenido a otro de los 10 más buscados del FBI, mientras que el caso de Wedding siguió una ruta distinta al tratarse de una entrega voluntaria.
Durante La Mañanera, la presidenta mostró la publicación realizada por Wedding en su cuenta oficial de Instagram, en la que informó su decisión de entregarse tras buscar garantías para un proceso justo. En el mensaje, el canadiense agradeció a su esposa y a personas cercanas, y señaló que caminó por su propio pie hasta la embajada estadounidense en la capital del país.
Ryan James Wedding, nacido en Canadá en 1981, fue incluido desde noviembre de 2025 en la lista de los Diez Fugitivos Más Buscados del FBI, con una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. De acuerdo con autoridades estadounidenses, encabezaba una red transnacional dedicada al tráfico de cocaína, con operaciones entre Sudamérica, México, Canadá y Estados Unidos.
El Departamento de Estado de EE.UU. lo acusa de delitos graves, entre ellos conspiración para el tráfico de drogas, homicidio e intento de homicidio, además de ordenar asesinatos en Canadá y Colombia. Wedding, quien participó en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002, enfrenta múltiples cargos en cortes estadounidenses y su caso mantiene atención internacional.