Al borde de la quiebra, la única solución que se le ocurría a Luis Manuel Vázquez era irse a Estados Unidos, trabajar de bracero e ir pagando poco a poco las deudas que tenía con sus acreedores; sin embargo, su visa no estaba actualizada y esto evitó que saliera del país.
Don Luis, quien ahora es conocido como el Tío Take, narra que su mayor error fue lanzarse al mundo de los negocios en Veracruz sin conocer el medio. Tuvo en su propiedad un minisúper, una verdulería y una carnicería, pero ninguna de ellas le reflejó un ingreso, sino deudas.
Cuatro años le costó pagar el dinero de las pérdidas, las cuales llegaron a acumularle hasta 40 mil pesos en un año. Durante este tiempo, decidió enfocar sus esfuerzos en una taquería que su esposa había nombrado Takesabroso y que lo haría convertirse en un fenómeno de internet tiempo después.
“Fue horrible, no quiero volver a pasar por lo que pasé en esa época. Ni me quiero acordar”.
Con el temor de volverse a equivocar y con estudios hasta la secundaria, el Tío Take decidió convertirse en un autodidacta y comenzó a investigar sobre lo necesario para emprender.
A los 14 abandoné la escuela y empecé a trotar por el mundo”.
Su pesquisa lo llevó hasta Daniel Marcos, presidente del Growth Institute, a quien le pidió consejos, pues no tenía el dinero para pagar los cursos que da en su instituto.
“Pasé por tiempos en los que no tenía ni para un café de 10 pesos del Oxxo”.
El capacitador le dio permiso de ver los videos en su plataforma sin costo durante seis meses para que aprendiera lo necesario, pero don Luis los terminó en tres.
Desde entonces, el emprendedor busca todo lo que puede sobre administración, gestión de empresas, negocios, finanzas y se alía con las personas que pueden enseñarle algo más. Además de esto, se convirtió en un lector empedernido de los temas del sector.
“No quiero quedar mal con nadie, pero a veces un libro de 200 pesos me ayuda más que otros cursos”.
Su local inició con tres mesas y un trompo de pastor, lo cual le daba lo suficiente como para mantenerse y pagar el salario de un muchacho que le ayudaba; sin embargo, las redes sociales cambiaron el alcance del negocio.
Fenómeno en internet
Gran parte de sus clientes venía de la UVM Campus Veracruz, la cual está a unas tres cuadras del local, por lo que a alguien se le ocurrió crear la página de Facebook de la taquería.
Cierto día que un grupo de jóvenes comía en el local, uno de ellos, Jorge Lajud, tuvo la ocurrencia de hacer un video en el que se utilizaba un extracto de la cinta “Avengers Endgame” e incluir a Luis en el clip para promocionar el negocio.
Resultado de esto, el video se volvió viral y llegó a ser una noticia internacional inclusive en el diario estadounidense Time que mencionó la hazaña de obtener millones de vistas únicamente con esta publicidad.
Fue entonces que Lajud comenzó a hacer algunos videos, pero paulatinamente dejó de hacerlos y se encargó de ellos uno de los trabajadores de Luis, quien se llama José Antonio Elizondo.
La creatividad del joven, narra el Tío Take, comenzó a desarrollarse conforme pasaron los meses, por lo cual lo dejó al mando de todo lo que tenía que ver con la página oficial.
“Jorge Lajud despertó un genio en Antonio. A él se le debe la invención del Tío Take, Take san”.
Dentro de las acciones del joven se encuentra usar personajes ficticios, armar pequeños sketchs con Luis e inclusive armar montajes musicales para videos que promocionan la marca de Takesabroso.
Dos de sus publicaciones más exitosas son la “takesadilla durmiendo” y “takesaDJ en vivo” la primera es una transmisión de una quesadilla que presuntamente está durmiendo, la segunda es este mismo alimento actuando como si fuera un disc jockey. Ambas llegaron a los millones de reproducciones.
El joven no estudió mercadotecnia y se niega a que don Luis le pegue un curso, debido a que está instruyéndose para convertirse en marino mercante.
Filosófía de Takesabroso y el sueño de don Luis
Don Luis tiene un único sueño: viajar por todo el mundo. De acuerdo con lo que narró en entrevista telefónica para El Heraldo Media Group, todos los días dedica unos 15 minutos a visitar por medio de videos en YouTube lugares que no conoce.
El primer lugar que visitaría, comenta, es Inglaterra, aunque ya conoce España. Su negocio es la plataforma que usa a diario para tener el soporte para cumplir este objetivo con su esposa, aunque actualmente está enfocado en crecer.
Uno de los planes de expansión es ver qué tan rentable es franquicitar su marca, pero todavía no obtiene el balance de si le conviene hacer esto.
Además de cumplir con la calidad de su local y con los ingredientes, don Luis tiene que prever que cualquier aumento en locales o en firmas se dé con la filosofía de su empresa.
Trato de tener una experiencia de Takesabroso, El Tío Take es una experiencia, viene a verme la gente y se toma fotografías con nosotros. No estoy buscando dinero, quiero que quien venga tenga la misma experiencia”.
Don Luis destaca además que no pretende engañar a los paladares de las personas, pues ellas ya saben identificar el sabor de sus alimentos y en caso de cambiar inclusive la carne se arriesga a decepcionar a la gente.
Tanto es el compromiso que tiene con sus clientes, que el empresario pidió interrumpir unos segundos esta entrevista para poder ordenar a uno de sus empleados que le obsequiara una jarra de agua a unos comensales que por error llegaron antes de que abriera el local y decidieron esperar a que pudieran ser atendidos.
Este trato también lo reciben sus empleados, asegura, pues les pide que estén relajados para trabajar, bromea con ellos y hasta los defiende de los clientes difíciles.
A estas labores se suma la de posar en las fotografías con la gente que quiere presumir el haber acudido a la taquería. Según narra el Tío Take, antes hasta se escondía en su casa para tener que pasar la vergüenza de ser una figura pública de su comunidad.
Le ha agarrado el gusto a charlar con la gente, a posar con ella, pero, confiesa, es pésimo para repetir alguna escena de los videos promocionales, por lo que suele pedirle a Antonio hacerlos solamente con una toma.
“Lo más hermoso es que la gente venga a vernos”.
Por: El Heraldo de México