La venta de boletos para los tres conciertos de BTS en México generó frustración entre miles de fans que no lograron conseguir entradas. Ante las quejas por la alta demanda y los precios exorbitantes en sitios de reventa, Ticketmaster México salió a aclarar que su modelo de venta es digital, seguro y transparente, y negó cualquier relación con la reventa ilegal.
La empresa explicó que todos los boletos se distribuyeron exclusivamente en línea, sin formatos físicos, y que los precios establecidos por el artista y los promotores se mantuvieron intactos. Sin embargo, la demanda superó con creces la disponibilidad de 136,400 boletos, con más de 2 millones de personas intentando adquirir entradas al mismo tiempo, lo que provocó saturación y fallas en la plataforma.
A pesar de esto, los revendedores aprovecharon la situación, ofreciendo boletos a precios que en algunos casos superan los 100,000 pesos, generando indignación entre el ARMY mexicano y aumentando las críticas hacia Ticketmaster. Muchos fans exigen mayor transparencia y garantías en los procesos de compra para evitar abusos y fraude.
La situación también llamó la atención de las autoridades, y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) abrió un procedimiento contra la plataforma por posibles irregularidades, analizando sanciones económicas que podrían superar los 4 millones de pesos. El caso reabre el debate sobre cómo equilibrar la alta demanda de espectáculos masivos con la protección de los derechos de los consumidores.