En un momento decisivo para la economía mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum reunió en Palacio Nacional a los principales directivos de la industria automotriz con una consigna clara: pasar del diálogo a una hoja de ruta compartida. El sector, responsable de una de las mayores aportaciones al Producto Interno Bruto, se perfila como eje central de una estrategia que busca competitividad, innovación y sostenibilidad a largo plazo.
El encuentro marcó el arranque formal de un plan integral que será construido desde una comisión intersecretarial, diseñada para alinear políticas públicas, inversión y regulación. Más que una reunión protocolaria, el mensaje fue político y económico: la industria automotriz seguirá siendo pilar del desarrollo nacional, pero deberá adaptarse a nuevas exigencias tecnológicas, ambientales y laborales.
A la mesa se sentaron responsables de áreas clave del gabinete federal, desde Hacienda y Energía hasta Medio Ambiente, Infraestructura, Seguridad y Trabajo. La presencia de estas dependencias reflejó un enfoque transversal que busca atender, de manera coordinada, los retos del sector, desde la logística y la energía hasta la seguridad, el empleo y la transición hacia modelos productivos más limpios.
En su comunicación pública, Sheinbaum subrayó que el diálogo con las empresas no solo apunta a mantener la fuerza industrial del país, sino a redefinirla. El objetivo, afirmó, es construir políticas que impulsen la innovación, acompañen la transición energética y generen empleos de calidad, en un contexto global donde la industria automotriz enfrenta transformaciones profundas y México busca consolidar su papel como actor estratégico.