La justicia federal dio un paso clave en la investigación del Tren Interoceánico. Un juez vinculó a proceso a Felipe de Jesús Díaz Gómez, conductor del tren, y a Ricardo Mendoza Cerón, jefe de despachadores, por su presunta responsabilidad en el descarrilamiento ocurrido en diciembre de 2025 en Oaxaca. La medida implica que ambos permanecerán bajo prisión preventiva mientras se profundiza la investigación.
Según los peritajes de la Fiscalía, el accidente habría sido causado por un exceso de velocidad en un tramo con curvas, sumado a deficiencias en la supervisión operativa. El saldo fue trágico: 14 personas fallecidas y cerca de 100 heridas, muchas de ellas con lesiones graves que requirieron atención hospitalaria inmediata.
El proceso judicial no solo busca responder por la pérdida humana, sino que también abre un debate más amplio sobre la seguridad y protocolos en la operación del tren, un proyecto que, pese a su ambición, enfrenta cuestionamientos sobre capacitación y medidas preventivas. Para las familias de las víctimas, la vinculación a proceso representa un primer paso hacia la rendición de cuentas.
Este caso refleja la tensión constante entre desarrollo de infraestructura y estándares de seguridad, recordando que la expansión de proyectos estratégicos debe ir acompañada de controles rigurosos y supervisión efectiva para evitar tragedias como la vivida en Oaxaca.