El invierno volvió a hacerse notar este martes con el avance del frente frío número 33, que ingresó por el norte y noreste del territorio nacional y comenzó a modificar de forma significativa las condiciones atmosféricas. El fenómeno genera descensos de temperatura, rachas de viento y precipitaciones en varias regiones, recordando que febrero sigue siendo un mes de contrastes climáticos.
En los estados del norte y noroeste, el sistema frontal interactúa con corrientes de aire en altura, provocando vientos intensos que afectan desde Baja California y el Golfo de California hasta entidades como Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León y Sinaloa. Estas condiciones no solo incrementan la sensación de frío, sino que también elevan el riesgo para la movilidad en carreteras y zonas abiertas.
El impacto más severo se espera durante la madrugada y noche, cuando las temperaturas mínimas podrían descender hasta niveles extremos en zonas serranas. Regiones montañosas del norte registrarían heladas intensas, mientras que el centro del país también resentirá el frío con valores cercanos o por debajo de los cero grados, especialmente en áreas altas del Estado de México, Puebla, Veracruz e Hidalgo, así como en zonas periféricas de la capital.
Mientras tanto, el sur y sureste del país vivirán un escenario distinto. Lluvias y chubascos se presentarán en estados del occidente y sur, como Michoacán, Guerrero y Oaxaca, impulsados por la entrada de humedad del Pacífico. Al mismo tiempo, algunas regiones costeras mantendrán temperaturas elevadas, dejando claro que México atraviesa una jornada donde el clima cambia radicalmente de una región a otra, bajo la influencia directa de este nuevo frente frío.