La euforia por los conciertos de BTS en México terminó convertida en expediente administrativo. La Procuraduría Federal del Consumidor abrió un procedimiento contra Ticketmaster México por presuntas fallas graves durante la preventa y venta general de boletos, un proceso que dejó a miles de personas sin entradas y con múltiples quejas por cobros, accesos y disponibilidad.
De acuerdo con la investigación, la empresa podría enfrentar una multa superior a los cinco millones de pesos, luego de que la Profeco detectara posibles violaciones a la Ley Federal de Protección al Consumidor. El procedimiento fue notificado a finales de enero y la boletera cuenta con un plazo legal para presentar pruebas y argumentos antes de que se determine la sanción final.
Las inconformidades de los consumidores no fueron menores: precios poco claros, mapas de asientos confusos, fallas técnicas y una oferta de boletos que se agotó en minutos alimentaron la percepción de un sistema opaco en un evento de alta demanda. La presión social, amplificada en redes, empujó a la autoridad a intervenir de manera directa.
Más allá del caso BTS, el episodio reabre el debate sobre la regulación del mercado de espectáculos en México. Para la Profeco, la sanción busca sentar un precedente en la venta digital de eventos masivos; para los fans, representa una señal de que el acceso a la cultura y el entretenimiento también debe estar protegido por reglas claras y justas.