Por Redacción Contra Réplica

Crisis financiera obliga a la ONU a recortar su labor en derechos humanos en América Latina

La falta de recursos redujo misiones, personal y presencia territorial del Alto Comisionado, afectando la protección de comunidades vulnerables en la región.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos enfrenta una de las crisis presupuestarias más severas de los últimos años, situación que ha obligado al organismo a disminuir de manera significativa su presencia y actividades en América Latina y otras regiones del mundo. Así lo advirtió su titular, Volker Türk, al presentar un nuevo llamado internacional para recaudar fondos voluntarios por 400 millones de dólares.

Durante 2025, la ONU realizó alrededor de 5 mil misiones de monitoreo de derechos humanos, una cifra que representa menos de la mitad de las 11 mil efectuadas el año previo. Como consecuencia directa de la escasez de recursos, la oficina redujo su presencia operativa en al menos 17 países, afectando tareas clave de acompañamiento, supervisión y protección a poblaciones en riesgo.

Uno de los casos más sensibles es Colombia, donde el organismo tuvo que cerrar tres de sus ocho oficinas, lo que limitó su participación en el seguimiento del proceso de paz y en la atención a comunidades indígenas y afrodescendientes. Türk alertó que esta reducción dejó sin protección a defensores de derechos humanos, especialmente mujeres, quienes enfrentan amenazas constantes por parte de grupos armados.

En Honduras, la falta de financiamiento debilitó el trabajo de la ONU en el conflicto territorial considerado el más violento del país, así como en iniciativas de desmilitarización de cárceles y reformas al sistema judicial y de seguridad. En tanto, en México y Guatemala, los recortes de personal impactaron el apoyo a los derechos de las personas migrantes, a comunidades en zonas de difícil acceso y a acciones vinculadas con la protección ambiental y el cambio climático.

Chile también se vio afectado, particularmente en el acompañamiento a pueblos indígenas que enfrentan impactos derivados de proyectos mineros. Estas limitaciones, advirtió Türk, comprometen la capacidad de respuesta del organismo en contextos de alta vulnerabilidad.

Del presupuesto regular proyectado para 2025, la oficina solo recibió una parte, mientras que las donaciones voluntarias no lograron cubrir el déficit esperado. Ante este panorama, el alto comisionado reconoció que la institución opera actualmente en un “modo supervivencia”.

Pese a las dificultades, en 2025 la ONU apoyó a más de 67 mil víctimas de tortura y esclavitud, documentó violaciones en 21 conflictos armados y contribuyó a la liberación de miles de personas detenidas arbitrariamente, reafirmando su papel clave en la defensa de los derechos humanos a nivel global.