En medio del repunte de casos de sarampión en distintas regiones del país, San Luis Potosí apostó por una estrategia territorial amplia para contener riesgos. La vacunación se despliega en todo el estado a través de unidades del IMSS Bienestar, ISSSTE, IMSS, PEMEX y SEDENA, con el respaldo de brigadas comunitarias de Visitando Corazones y un módulo permanente de la Cruz Roja en su universidad, lo que ha permitido alcanzar una cobertura global del 94.3 por ciento.
Desde abril de 2024, las autoridades sanitarias reforzaron las campañas de inmunización con énfasis en la infancia y la adolescencia, grupos donde la prevención resulta clave para cortar cadenas de contagio. A esta estrategia se sumó, en julio de 2025, la incorporación del estado al Plan de Respuesta Rápida para la Interrupción del Brote de Sarampión, coordinado a nivel nacional por la Secretaría de Salud y con acompañamiento de la Organización Panamericana de la Salud.
El esquema de vacunación contempla dos dosis y varía según el año de nacimiento: una primera aplicación al año de edad y un refuerzo que se ajusta entre los 18 meses o los seis años, además de dosis dirigidas a adolescentes, adultos hasta los 49 años, así como personal de salud y educativo que no tenga certeza sobre su historial de vacunación. El objetivo es cerrar brechas y reducir cualquier ventana de riesgo.
Aunque en lo que va del año solo se han registrado tres casos en la entidad, las autoridades reconocen un foco de atención: niñas y niños de un año y menores de dos años, donde la cobertura baja al 86 por ciento. Por ello, además de la vigilancia epidemiológica permanente, se aplican bloqueos vacunales inmediatos ante cualquier detección, en un intento por evitar que la enfermedad encuentre terreno fértil en la población más vulnerable.