Después de semanas marcadas por la escasez y la incertidumbre, el gas licuado de petróleo volvió a colocarse en los puntos de venta de tres provincias clave del occidente cubano. La Empresa de Gas Licuado anunció el reinicio de la comercialización tras la llegada de un nuevo cargamento, en un intento por contener los efectos de la crisis energética que atraviesa el país.
La distribución no será libre ni improvisada. El esquema contempla la entrega diaria de 15 mil cilindros, organizados según el número de consumidores registrados en cada punto. Las autoridades informaron que se dará prioridad a zonas densamente pobladas, como edificios multifamiliares, así como a circuitos que han resentido con mayor fuerza los cortes prolongados de electricidad.
El regreso del suministro ocurre en un contexto complejo: apagones recurrentes, limitaciones de combustible para transporte y dificultades para acceder a productos básicos han alterado la rutina doméstica en La Habana, Artemisa y Mayabeque. Para miles de familias, el acceso al gas representa mucho más que un servicio; es una vía para sostener la preparación de alimentos en medio de la inestabilidad eléctrica.
Con este plan regulado, la empresa estatal busca ordenar y transparentar el reparto de un recurso esencial cuya falta dejó sin inventario a varias provincias en semanas recientes. La estrategia pretende evitar concentraciones desiguales y reducir tensiones en los puntos de venta, mientras el país intenta estabilizar, paso a paso, su frágil sistema energético.