En aguas del Caribe, el destructor USS Truxtun y el buque de suministro USNS Supply protagonizaron un inesperado choque mientras realizaban una operación de reabastecimiento en paralelo. El impacto dejó a dos militares con heridas leves, quienes se reportan estables, pero encendió alertas sobre los riesgos de maniobras complejas en despliegues de alta tensión.
La colisión ocurrió en medio de una operación rutinaria: transferir combustible y suministros de un buque a otro mientras ambos navegaban lado a lado. A pesar del incidente, ambos navíos continuaron su recorrido sin mayores contratiempos, según informó el Comando Sur de Estados Unidos, aunque la escena sirvió como recordatorio de la delicadeza que implica coordinar embarcaciones de gran tamaño en movimiento.
El USS Truxtun forma parte de un despliegue reforzado en el Caribe que incluye doce embarcaciones, entre ellas el portaaviones USS Gerald R. Ford y varios buques de asalto anfibio con miles de marines. La presencia militar en la región se ha intensificado en operaciones contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico y petroleros sancionados, lo que aumenta la presión sobre las tripulaciones y el margen de error en maniobras delicadas.
No es la primera vez que incidentes similares se registran. En febrero de 2025, el portaaviones USS Harry S. Truman colisionó con un buque mercante cerca del canal de Suez, y una investigación posterior señaló exceso de velocidad y fallas en la supervisión como factores determinantes. El choque actual vuelve a poner en evidencia los desafíos de mantener la seguridad en operaciones navales complejas bajo cronogramas exigentes.