El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, se presentó este miércoles ante un tribunal de Los Ángeles, California, para rendir testimonio en el primer juicio en Estados Unidos que examina si redes sociales como Instagram fueron deliberadamente diseñadas para fomentar comportamientos adictivos entre sus usuarios más jóvenes.
El caso, considerado un parteaguas legal, podría abrir la puerta a una ola de demandas colectivas contra las grandes corporaciones tecnológicas. Zuckerberg, fundador de Facebook y responsable también de WhatsApp e Instagram, enfrenta cuestionamientos sobre las estrategias de diseño, algoritmos y políticas de contenido que podrían haber contribuido al deterioro de la salud mental de adolescentes y jóvenes adultos.
Durante la audiencia, el empresario fue interrogado sobre las decisiones internas de Meta respecto a la seguridad digital y los mecanismos de protección para menores. El jurado, integrado por 12 ciudadanos, escuchará testimonios y revisará documentos durante las próximas semanas para determinar si la compañía actuó con negligencia al priorizar el tiempo de uso y la retención de usuarios por encima del bienestar psicológico.
El caso fue impulsado por los abogados de Kaley G.M., una joven de 20 años que asegura haber desarrollado ansiedad y depresión tras años de exposición intensiva a redes sociales desde su infancia. Los demandantes argumentan que los algoritmos de recomendación de contenido fueron intencionalmente diseñados para estimular la dopamina, afectando el autocontrol y generando dependencia.
La defensa de Meta sostiene que sus plataformas incluyen herramientas de control parental y funciones que permiten limitar el uso, además de que niega haber actuado con dolo. Sin embargo, expertos legales señalan que el veredicto podría redefinir la regulación tecnológica y establecer nuevos estándares de responsabilidad corporativa en materia de salud mental y redes sociales.
El juicio continuará hasta finales de marzo y es seguido de cerca por legisladores, psicólogos y defensores de la infancia, quienes consideran que su desenlace marcará un precedente en la relación entre tecnología, ética empresarial y bienestar público.