El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que impone un arancel general del 10 por ciento a todos los productos importados, con excepción de aquellos que cumplan con las normas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La medida, que entrará en vigor el próximo 24 de febrero a las 12:01 a. m., marca un nuevo capítulo en la política comercial del país tras la reciente decisión de la Corte Suprema de limitar el uso de poderes de emergencia en materia económica.
De acuerdo con la Casa Blanca, esta acción se ampara en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza al Ejecutivo a establecer aranceles de manera temporal por razones de equilibrio comercial. No obstante, la norma fija un periodo máximo de aplicación de 150 días, tras el cual cualquier prórroga requerirá aprobación del Congreso, donde la medida enfrenta oposición tanto de legisladores demócratas como de algunos republicanos.
El gobierno estadounidense aclaró que los países integrantes del T-MEC no estarán sujetos a este nuevo gravamen, siempre que los productos cumplan con los criterios de origen establecidos en el tratado. También se mantendrán exenciones específicas para ciertos bienes agrícolas y materias primas consideradas esenciales para el consumo interno.
La orden ejecutiva fue firmada apenas unas horas después de que la Corte Suprema, por mayoría de seis votos contra tres, declarara inconstitucional el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional como fundamento para imponer aranceles “recíprocos” en 2025. Dicha decisión anuló los gravámenes anteriores, que oscilaban entre el 10 y el 50 por ciento, aplicados a varios socios comerciales.
Expertos en comercio internacional advirtieron que esta nueva medida podría generar tensiones globales y afectar las cadenas de suministro, aunque destacaron que la exclusión del T-MEC busca preservar la estabilidad regional en América del Norte.