La temporada de Cuaresma no solo modifica los menús familiares, también activa la lupa de las autoridades. Ante el incremento en la demanda de pescados y mariscos, la Procuraduría Federal del Consumidor reforzó su llamado para que las compras se realicen en condiciones seguras, tanto en materia de higiene como en el respeto al peso y precio ofrecido.
Más allá de la tradición gastronómica, el enfoque está en la prevención. Profeco recomienda adquirir estos productos en establecimientos que mantengan refrigeradores y congeladores en funcionamiento adecuado, además de verificar que las básculas estén visibles y cuenten con holograma oficial de calibración vigente. En un periodo donde el consumo se dispara, los descuidos pueden traducirse en riesgos a la salud o afectaciones al bolsillo.
La frescura, advierte la dependencia, se detecta con los sentidos. El olor debe recordar al mar, nunca ser agrio o similar al amoníaco. La carne del pescado debe sentirse firme y recuperar su forma al presionarla; los ojos y la piel deben lucir brillantes, las escamas adheridas y las agallas en tonos rosados o rojizos. En camarones se busca apariencia traslúcida y brillante; en moluscos como almejas y mejillones, conchas cerradas o que reaccionen al tacto. Filetes con bordes oscuros o tonalidades verdosas deben descartarse, y en congelados es indispensable revisar la fecha de caducidad.
En cuanto a precios, la institución invita a comparar costos mediante la herramienta digital “Quién es Quién en los Precios” y optar por especies de temporada, generalmente más accesibles. Para denunciar irregularidades, como peso incompleto o malas prácticas, se encuentran disponibles el Teléfono del Consumidor y los canales oficiales de atención. En Cuaresma, la consigna es clara: consumir con tradición, pero también con información.