El museo más emblemático de Francia atraviesa una sacudida institucional. El presidente Emmanuel Macron anunció la dimisión de Laurence des Cars al frente del Louvre, en medio de una cadena de crisis que pusieron en entredicho la seguridad y la gestión del recinto. La salida ocurre tras meses de presión política y mediática detonada por el robo de ocho joyas de la Corona del siglo XIX, valuadas en cerca de 100 millones de dólares, sustraídas en octubre pasado en un golpe que dio la vuelta al mundo.
Des Cars, quien en 2021 se convirtió en la primera mujer en dirigir el museo más visitado del planeta, había presentado previamente su renuncia ante la ministra de Cultura, Rachida Dati, pero en ese momento no fue aceptada. Sin embargo, el escándalo por el atraco, junto con filtraciones sobre fallas estructurales, huelgas del personal y un sistema de fraude en boletos, terminaron por erosionar su permanencia. Aunque cuatro sospechosos fueron detenidos, las piezas robadas siguen sin aparecer.
La tensión escaló aún más cuando activistas del colectivo británico “Everyone Hates Elon” lograron colgar brevemente en una sala del museo una imagen del príncipe Andrés relacionada con el caso Jeffrey Epstein. El episodio, sumado a la inminente comparecencia de Des Cars ante una comisión parlamentaria sobre la seguridad en museos, aceleró la decisión. Macron calificó la renuncia como un “acto de responsabilidad” necesario para devolver serenidad a la institución y abrir paso a un nuevo impulso.
El relevo tendrá en sus manos el ambicioso plan “Louvre-Nuevo Renacimiento”, que contempla modernizar la infraestructura, reforzar la seguridad y construir una nueva entrada para 2031, ante el desbordamiento de visitantes que ya supera con creces la capacidad prevista por la pirámide diseñada en 1988 por Ieoh Ming Pei. Con nueve millones de visitantes en 2024 y la meta de alcanzar 12 millones en los próximos años, el museo enfrenta el reto de reinventarse sin perder su aura histórica. Mientras tanto, Des Cars asumirá una misión vinculada a la presidencia francesa del G7 para fortalecer la cooperación entre grandes museos internacionales.