La exsecretaria de Estado y excandidata presidencial Hillary Clinton lanzó un desafiante llamado para que el presidente Donald Trump comparezca ante la comisión del Congreso que investiga los vínculos de figuras públicas con el fallecido delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Clinton, de 78 años, hizo la petición antes de su propia audiencia, programada como parte de una serie de citaciones que incluyen a su esposo, el expresidente Bill Clinton.
La citación de los Clinton ha generado una fuerte polémica política. Los legisladores republicanos que controlan el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes han obligado a ambos a testificar bajo amenaza de desacato, argumentando que requieren aclarar detalles sobre interacciones con Epstein antes de su muerte en 2019 en una cárcel de Nueva York. Para Hillary Clinton, sin embargo, esta acción forma parte de un intento por desviar la atención de otras investigaciones que involucran a Trump.
“Si se nos exige testificar, también deben llamar al presidente Trump para que rinda cuentas bajo juramento”, declaró Clinton, rechazando la narrativa de que ella y su esposo tendrían algo que ocultar. Su petición fue respaldada por demócratas del comité, quienes acusaron al Departamento de Justicia de proteger intereses de la Casa Blanca y urgieron a Trump a presentarse ante el órgano legislativo.
Los testimonios de los Clinton se llevan a cabo a puerta cerrada en un centro de eventos cercano a su residencia, decisión que ha sido criticada por los propios citados como una medida claramente política. Bill Clinton ha comparado el proceso con un “tribunal de opereta”.
Documentos recientemente divulgados muestran al expresidente Clinton en el avión privado de Epstein y en eventos sociales asociados al financista, aunque tanto él como Trump han sostenido que terminaron cualquier relación con Epstein mucho antes de su condena por delitos sexuales en 2008. La publicación de estos archivos ha reavivado el escrutinio sobre figuras poderosas que alguna vez estuvieron cerca del círculo de Epstein, aunque fuera de Maxwell, socia de Epstein, nadie más ha enfrentado consecuencias legales directas.