El gobierno de Ecuador ordenó la expulsión del personal diplomático de Cuba acreditado en Quito y anunció el retiro de su embajador en La Habana, una medida que marca un fuerte deterioro en las relaciones entre ambos países. La decisión coloca a las dos naciones en uno de los momentos más tensos de su relación diplomática en años recientes.
La Cancillería ecuatoriana declaró persona non grata al embajador cubano y a los integrantes de su representación, quienes recibieron un plazo limitado para abandonar el país. La medida se sustenta en las facultades que otorga el derecho internacional a los Estados para retirar o rechazar la presencia de diplomáticos extranjeros cuando consideran que su permanencia no es conveniente.
Al mismo tiempo, Quito confirmó que su embajador en Cuba concluirá funciones y regresará al país, lo que deja a Ecuador sin representación directa en la isla. Analistas consideran que esta decisión refleja un cambio en la postura política del gobierno ecuatoriano y podría influir en la dinámica diplomática de la región.
Desde Cuba, las autoridades reaccionaron con críticas a la medida y la calificaron como una acción injustificada que afecta los vínculos entre ambas naciones. Mientras tanto, el futuro de las relaciones bilaterales permanece incierto, con un escenario que podría derivar en una ruptura diplomática más profunda.