Un nuevo apagón de gran escala volvió a sumir en la oscuridad a buena parte de Cuba. Alrededor de seis millones de personas quedaron sin electricidad luego de que una avería en una central termoeléctrica provocara una interrupción en cadena dentro del sistema energético del país.
El incidente se originó en la planta Antonio Guiteras, una de las instalaciones más importantes para el suministro eléctrico de la isla. La falla técnica obligó a detener su operación y generó un desequilibrio que terminó por afectar el Sistema Electroenergético Nacional en diversas regiones.
Las consecuencias se extendieron rápidamente a la vida cotidiana. En varias ciudades, incluidos sectores de La Habana, el apagón impactó viviendas, comercios y servicios básicos, además de provocar interrupciones en las comunicaciones y en la transmisión de radio y televisión.
El episodio vuelve a evidenciar los desafíos que enfrenta la infraestructura energética cubana, marcada por plantas antiguas, limitaciones de combustible y constantes fallas operativas. Mientras técnicos trabajan para restablecer el servicio, millones de ciudadanos permanecen a la espera de que la red eléctrica recupere estabilidad.