El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos ha provocado que miles de mujeres migrantes permanezcan varadas en México durante su trayecto hacia la frontera norte, situación que las expone a múltiples formas de violencia, como sobornos, discriminación, acoso y agresiones sexuales. Diversos testimonios reflejan que muchas de ellas enfrentan abusos y engaños mientras intentan continuar su ruta en busca de mejores condiciones de vida.
Datos recientes señalan que en 2025 las autoridades mexicanas interceptaron a 155 mil 730 personas extranjeras en situación migratoria irregular, de las cuales 47 mil 982 eran mujeres. En enero de este año se contabilizaron 4 mil 107 migrantes, entre ellos 992 mujeres, lo que confirma el aumento de la participación femenina en los flujos migratorios hacia México.
Especialistas en temas migratorios advierten que las mujeres enfrentan riesgos adicionales frente a los hombres durante el trayecto. Eunice Rendón, coordinadora de la organización Agenda Migrante, ha señalado que además de robos y extorsiones, muchas mujeres sufren violencia física, xenofobia, acoso e incluso explotación sexual por parte de redes criminales que operan a lo largo de las rutas migratorias.
Las nuevas tecnologías también se han convertido en una herramienta para el engaño. Algunas redes utilizan plataformas digitales y redes sociales para ofrecer falsas oportunidades de empleo o apoyo logístico, que posteriormente derivan en extorsiones, secuestros o intentos de explotación sexual, situación que incrementa la vulnerabilidad de las migrantes.
Organizaciones civiles y organismos internacionales han advertido que las mujeres y niñas en movilidad enfrentan mayores riesgos durante su tránsito, por lo que han insistido en la necesidad de implementar políticas públicas con enfoque de género que garanticen protección, acceso a justicia y atención humanitaria para este grupo poblacional.