La escena buscaba representar apoyo al movimiento feminista, pero terminó convertida en un momento incómodo y viral. Durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer en Tlaxcala, un hombre que caminaba con el torso descubierto, los ojos vendados y la frase “Me callo para que ellas hablen” pintada en la espalda fue señalado por una mujer que lo identificó como su expareja y lo acusó de no cumplir con la manutención de su hijo.
El gesto del participante llamaba la atención desde el inicio. Era guiado por una joven mediante una cuerda mientras avanzaba entre el contingente, en lo que parecía una especie de performance para simbolizar el silencio masculino frente a las demandas feministas. Sin embargo, la escena cambió de tono cuando una mujer que participaba en la movilización se acercó para confrontarlo.
De acuerdo con testigos, la mujer lo acusó directamente de ser un deudor alimentario y aseguró que llevaba tiempo sin recibir apoyo económico para su hijo. La confrontación atrajo rápidamente la atención de otras manifestantes, quienes comenzaron a rodear al hombre y a exigirle que abandonara la movilización.
Ante la presión del grupo, el hombre terminó retirándose del lugar acompañado por la joven que lo guiaba. El momento quedó registrado en video y se difundió ampliamente en redes sociales, donde abrió nuevamente la discusión sobre la responsabilidad paterna y las contradicciones que, en ocasiones, surgen entre los gestos públicos de apoyo y las prácticas personales frente a las demandas de las mujeres.