Por Redacción Contra Réplica

Sarampión persiste por baja vacunación y desinformación

Especialista de la UASLP advierte que la enfermedad sigue circulando en el mundo pese a existir una vacuna altamente efectiva.

 

A pesar de contar con una vacuna capaz de prevenirlo, el sarampión continúa siendo un desafío para la salud pública global. Durante una conferencia en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el director de la Facultad de Medicina, Ismael Herrera Benavente, señaló que la enfermedad no ha desaparecido debido a factores sociales y políticos que han debilitado las estrategias de vacunación en distintas regiones del mundo.

El especialista recordó que, desde la década de 1980, las campañas de inmunización lograron reducir de forma significativa los casos y las muertes asociadas al virus. Sin embargo, una controversia científica surgida en 1998 provocó un fuerte retroceso: un estudio publicado en la revista médica The Lancet afirmó, sin bases sólidas, que la vacuna contra el sarampión podía causar autismo. Aunque el artículo fue retirado años después, el daño ya estaba hecho y la confianza pública en las vacunas se vio afectada.

Posteriormente, investigaciones con millones de niños en distintos países confirmaron que no existe relación entre la vacunación y el autismo. Aun así, el impacto social de aquella información errónea persiste. Herrera Benavente explicó que la desinformación, la percepción de bajo riesgo entre las generaciones jóvenes y las interrupciones en los programas de salud durante la pandemia de COVID-19 han contribuido a que la cobertura de vacunación disminuya en varios países.

Para erradicar el sarampión, añadió, es necesario mantener al menos 95 por ciento de cobertura con dos dosis de la vacuna en todas las comunidades. Cuando ese porcentaje no se alcanza, el virus encuentra espacios para propagarse y provocar nuevos brotes. En un mundo marcado por la movilidad constante, advirtió, la enfermedad puede cruzar fronteras con facilidad, por lo que el verdadero reto ya no es científico, sino lograr que las políticas de salud pública mantengan la protección colectiva.