El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que bajo su orden el ejército ejecutó un ataque aéreo contra la isla de Jark, considerada el puerto petrolero más importante de Irán. El mandatario calificó la operación como “uno de los bombardeos más poderosos en la historia de Medio Oriente”, asegurando que todos los objetivos militares fueron destruidos.
Trump explicó que, por razones de “decencia”, decidió no atacar directamente la infraestructura petrolera de la isla, aunque advirtió que reconsiderará esa decisión si Irán interfiere con el tránsito de barcos en el estrecho de Ormuz. La isla de Jark es estratégica para la república islámica, ya que concentra gran parte de sus exportaciones de crudo.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, respondió que las acciones de su país se enmarcan en el derecho a la legítima defensa, acusando a Estados Unidos e Israel de utilizar territorios de países islámicos para lanzar ataques. En paralelo, medios locales reportaron bombardeos en la provincia de Markazi que dejaron seis muertos y siete heridos, además de daños en instalaciones civiles.
La ofensiva estadounidense se suma a una escalada regional que incluye ataques con drones contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad y ofensivas conjuntas de Hezbollah y el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica contra Tel Aviv. CNN informó que Irán habría equipado misiles balísticos con municiones de racimo, prohibidas por el derecho internacional humanitario.
En medio de la crisis, Irán garantizó el paso seguro de buques indios por el estrecho de Ormuz, condicionado a que las transacciones de hidrocarburos se realicen en yuanes chinos. La tensión se mantiene elevada mientras millones de iraníes marcharon en el Día Mundial de Al-Quds en apoyo a Palestina, reafirmando su rechazo a Israel.