El celular no saldrá del salón, pero sí cambiará de papel. En San Luis Potosí, la propuesta para regular su uso en escuelas apunta a poner orden en un dispositivo que, entre notificaciones y redes sociales, compite constantemente con la atención de los estudiantes.
Desde la Secretaría de Educación estatal se plantea que la iniciativa, impulsada en el Congreso, no busca prohibir los teléfonos, sino establecer reglas claras sobre cuándo y cómo utilizarlos. La idea es sencilla: evitar que interfieran en clase, sin perder de vista su potencial como herramienta de aprendizaje.
El enfoque no es nuevo. Autoridades educativas recuerdan que desde el inicio de la actual administración se ha insistido en integrar la tecnología al aula bajo lineamientos definidos. Bajo esta lógica, los dispositivos podrían emplearse en actividades específicas, como ejercicios de lectura o dinámicas académicas, siempre bajo supervisión docente.
Más allá del rendimiento escolar, la regulación responde a una preocupación más amplia. El uso excesivo de celulares se ha vinculado con problemas de concentración, ansiedad y alteraciones del sueño, además de efectos físicos como fatiga visual y malas posturas. En ese contexto, la medida busca equilibrar la presencia de la tecnología en la vida escolar, sin eliminarla, pero tampoco dejarla sin control.