Por Redacción Contra Réplica

Muere Shigeaki Mori, sobreviviente de Hiroshima que simbolizó la reconciliación con su abrazo a Barack Obama

El japonés dedicó su vida a preservar la memoria del bombardeo atómico y falleció a los 88 años

Shigeaki Mori, sobreviviente del bombardeo atómico de Hiroshima y reconocido por el emotivo abrazo que protagonizó con el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, falleció a los 88 años en un hospital de esa ciudad japonesa, según reportaron medios locales. Su historia se convirtió en un símbolo de memoria, dolor y reconciliación tras uno de los episodios más devastadores de la historia moderna.

Mori tenía apenas ocho años cuando, el 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima. La explosión lo arrojó a un río, desde donde logró salir con vida en medio de una escena de destrucción total. A lo largo de los años, compartió su testimonio sobre los horrores vividos aquel día, recordando imágenes que marcaron su infancia, como personas gravemente heridas buscando ayuda entre los escombros.

El sobreviviente relató en diversas ocasiones cómo, en medio del caos, intentó auxiliar a una mujer herida, pero el miedo y su corta edad lo llevaron a huir. “Escapé pisando caras y cabezas”, llegó a narrar, reflejando la desesperación que se vivía tras la detonación. Estos recuerdos lo acompañaron durante toda su vida y lo impulsaron a mantener viva la memoria de las víctimas.

Además de su testimonio, Mori destacó por sus investigaciones sobre el destino de prisioneros de guerra estadounidenses que se encontraban en Hiroshima durante el ataque. Su labor contribuyó a esclarecer historias poco conocidas sobre aquel suceso histórico.

En 2016, durante la histórica visita de Barack Obama a Hiroshima —la primera de un presidente estadounidense en funciones—, Mori fue uno de los sobrevivientes que lo recibió en el Memorial de la Paz. El abrazo entre ambos dio la vuelta al mundo como un gesto de empatía y reconciliación.

El bombardeo de Hiroshima dejó alrededor de 140 mil muertos, mientras que tres días después, un segundo ataque en Nagasaki provocó la muerte de unas 74 mil personas. Ambos hechos marcaron el final de la Segunda Guerra Mundial y continúan siendo recordados como un llamado a la paz.