El reconocimiento internacional no ha evitado la polémica. El documental Mr Nobody contra Putin, reciente ganador del Óscar, se encuentra en el centro de un señalamiento por parte de autoridades rusas, que cuestionan la forma en que fueron obtenidas algunas de sus imágenes.
El Consejo Presidencial de Derechos Humanos de Rusia acusó al equipo de producción de haber utilizado grabaciones de menores sin el consentimiento de sus padres, en lo que consideran una posible violación a normas éticas y legales. El organismo incluso solicitó a la Academia y a la Unesco revisar si la obra cumple con los criterios que rigen este tipo de reconocimientos.
La película, dirigida por el profesor ruso Pavel Talankin y el cineasta estadounidense David Borenstein, documenta el ambiente en escuelas tras el inicio de la ofensiva en Ucrania en febrero de 2022. Talankin, quien se oponía a la guerra, recopiló el material en una institución educativa en los Urales y abandonó Rusia en 2024 con los videos que darían forma al proyecto.
Mientras el documental suma premios y atención global, el gobierno ruso apenas comienza a reaccionar. El Kremlin ha evitado posicionarse directamente, aunque el debate ya está sobre la mesa: hasta dónde puede llegar una obra que denuncia un sistema sin vulnerar, en el proceso, los derechos de quienes aparecen en ella.