Por Kenia Hernández

Inflación golpea la cuaresma en San Luis Potosí: caen ventas hasta 50% en mercados locales

Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) lo local se mantiene como lo más económico a comparación de la oferta en supermercados. Aún así, surtir una canasta de mariscos se estima que puede costar más de dos mil 530 pesos.

Quedan pocos días antes de que inicie la Semana Santa y en San Luis Potosí, 30 días de cuaresma reflejaron un cambio importante en los hábitos de consumo debido a la inflación, lo que, proporcionalmente, afectó en la economía de los mercados locales este 2026. 

Según estimaciones de locatarios, pese a que la festividad litúrgica tradicionalmente, implica un aumento en ventas, este año, la comercialización en el Centro Histórico de mariscos y verduras cayó entre un 40 a un 50 por ciento debido a la alza de precios.

"La inflación es severa pero tratamos de que no afecte la economía de los potosinos... (La venta) ha repuntado en un 25 por ciento, pero esperamos que en estas últimas semanas,  repunte entre un 80 a 90 por ciento", declaró Abigail del Carmen Galván García, vicepresidenta de la Unión de Locatarios y Comerciantes del Mercado Hidalgo.

De acuerdo con estadísticas del INEGI, a finales de febrero de 2026, un ascenso del 5 por ciento de la inflación en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), impactó principalmente en frutas y verduras como el limón, el tomate verde y el jitomate, rondando entre los $60 y hasta $70 pesos por kilo.

Esto representa una carga significativa en la dieta de familias numerosas, considerando que el salario promedio mensual ronda en aproximadamente 7 mil 674 pesos al mes. Y que el INEGI estima, se necesitan de 19 mil 600 pesos mensuales para que una familia de cuatro integrantes cubra sus necesidades básicas y alimentarias.

"Las ventas están muy bajas, todos los productos han subido. El pepino vale $60 el kilo, el poblano vale $70... Todo está bien caro y será que no hay dinero porque no hay gente, el mercado está solo. Nosotros vendemos nada más para mal comer porque está muy crítico todo", ilustró María de la Luz Dolores, dueña de una frutería local.

Locatarios de los mercados en esta ciudad, apuntan a que la baja afluencia de clientes puede estar influida, además de los precios, por el desplazamiento de las ciudades. Lo que hace cada vez más complicados los tiempos de traslado y accesibilidad a puntos de consumo local.

Por si fuera poco, las pérdidas económicas que ellos representa a familias de comerciantes, agrava otras situaciones críticas como el desperdicio de comida. En las verdulerías, los productos que no se venden se tiran a la basura o se regalan como desperdicio; María de la Luz Dolores asegura que su ganancia solo le alcanza para vivir al día.

"En cuestión de ventas han aumentado entre un 20 y 25 por ciento, que no era lo que esperábamos. Esperábamos un 60 o 70 por ciento y no se ha logrado el aumento en la venta de productos del mar", señaló Victor Reyes, dueño de una pescadería.

Aunque la cuaresma es un periodo litúrgico que omite el consumo de carnes rojas, actualmente, la Iglesia Católica ha permitido modificar los hábitos de consumo, considerando la situación económica a nivel nacional. Los mexicanos consumen lo que tienen y pueden en sus hogares, pero a cambio ofrecen un momento de oración y reflexión.

"Se está perdiendo la tradición, la misma iglesia da permiso de que los viernes se pueda consumir lo que tengas", agregó el comerciante.

Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) lo local se mantiene como lo más económico a comparación de la oferta en supermercados. Aún así, surtir una canasta de mariscos se estima que puede costar más de dos mil 530 pesos.

En San Luis Potosí aún se consume el pescado y entre los más solicitados se encuentra el filete tilapia para empanizar o ceviche que ronda entre los 120 a 260 pesos el kilo. No obstante, otros productos como el camarón o el pulpo se encuentran muy por fuera del presupuesto promedio, con precios entre $320 a $500 pesos el kilo. 

Finalmente, no es en los bolsillos de los consumidores donde se refleja la transición de una vida cada vez más cara, sino que es a partir de sus dietas donde el encarecimiento y la inflación impactan. Esta cuaresma, muchas familias optaron por economizar y consumir pollo, legumbres o seguir con su rutina, pero ello también afecta a otros sectores que alimentan la escala a nivel local.