En un momento donde el comercio internacional redefine sus reglas, San Luis Potosí se convirtió en punto de encuentro para discutir hacia dónde se mueve la economía global. Empresarios, académicos y autoridades se reunieron en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí para analizar los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector en un entorno cada vez más cambiante.
El diálogo giró en torno a un fenómeno que ya impacta la región: el nearshoring. Con empresas buscando relocalizar sus operaciones más cerca de Estados Unidos, el Bajío aparece como un destino estratégico, aunque no exento de retos. La reconfiguración de las cadenas de suministro obliga a las compañías a adaptarse con rapidez y precisión.
Sin embargo, el panorama no es del todo estable. Entre los principales riesgos rumbo a 2026 se mencionó la incertidumbre derivada de la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, así como el aumento de aranceles y exigencias regulatorias. A esto se suma una tendencia creciente: la necesidad de demostrar con mayor claridad la legalidad y trazabilidad de las operaciones comerciales.
Aun con este escenario, las oportunidades siguen sobre la mesa. La integración regional, la atracción de inversión extranjera y la colaboración empresarial se perfilan como claves para mantener el dinamismo económico. En ese contexto, también se destacó la importancia de transparentar proyectos de inversión, no solo como requisito, sino como una herramienta para agilizar procesos y evitar que la burocracia frene el crecimiento.