La investigación del accidente aéreo en Nueva York entra en una fase decisiva. Autoridades estadounidenses confirmaron la recuperación de la caja negra del avión que colisionó con un camión de bomberos en el aeropuerto LaGuardia, un paso fundamental para entender qué ocurrió en los segundos previos al impacto.
El dispositivo, que incluye la grabadora de voz de cabina y el registro de datos de vuelo, fue extraído tras intervenir directamente la estructura del avión. A pesar de la magnitud del choque, los especialistas confirmaron que el equipo no sufrió daños, lo que abre la posibilidad de acceder a información precisa sobre maniobras, comunicaciones y condiciones del vuelo.
El accidente ocurrió durante la noche, cuando la aeronave —con más de 70 pasajeros y cuatro tripulantes— ya había aterrizado y se desplazaba en pista. En ese momento, impactó contra un vehículo de emergencia que atendía otra situación, dejando como saldo la muerte del piloto y el copiloto, además de decenas de personas lesionadas.
Más allá del impacto inmediato, la atención ahora se centra en lo que revelen los datos. La revisión incluirá desde sistemas mecánicos hasta la coordinación con el control aéreo y la actuación de los equipos en tierra. En esa reconstrucción técnica se juega algo más que una explicación: la posibilidad de evitar que un error similar vuelva a repetirse en una industria donde cada segundo cuenta.