El panorama para la industria cañera en San Luis Potosí durante 2026 se perfila complicado, marcado por la falta de lluvias, el endeudamiento de productores y la presión del mercado internacional que ha reducido la rentabilidad del azúcar.
De acuerdo con Jorge Luis Díaz Salinas, titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (SEDARH), las condiciones climáticas han sido adversas, ya que no se registraron precipitaciones suficientes para garantizar niveles óptimos de humedad en los cultivos, lo que pone en riesgo tanto la siembra como la cosecha en varias regiones.
El funcionario explicó que al menos una decena de municipios de la zona Huasteca dependen de un pronto inicio de lluvias para evitar perder el ciclo agrícola. De no presentarse estas condiciones en el corto plazo, la producción podría verse seriamente afectada.
A este escenario se suma la difícil situación económica que arrastran los productores, quienes tras la sequía reciente se vieron obligados a solicitar créditos por varios millones de pesos para sostener sus actividades. Ahora, enfrentan un nuevo obstáculo: la ausencia de un precio de referencia competitivo para el azúcar, lo que genera incertidumbre sobre la viabilidad de la zafra.
Díaz Salinas advirtió que el ingreso de jarabe de fructosa proveniente de Estados Unidos ha desplazado al azúcar en distintas industrias, impactando directamente en su valor de mercado. Esta sustitución ha contribuido a que el precio actual se ubique por debajo de los costos de producción, agravando la crisis del sector.
“El escenario es alarmante: menor producción por falta de agua, productores endeudados y un precio de compra incierto que no cubre los gastos”, señaló el titular de la SEDARH.
Pese a lo pesimista de este contexto, la entidad potosina se mantiene como uno de los principales productores de caña de azúcar a nivel nacional, además de estados como Veracruz y Jalisco. En ese sentido, aún destacta la relevancia económica y social de esta actividad en la región.