El calor que comienza a sentirse y la cercanía de la Semana Santa han detonado el consumo de pescados y mariscos en distintos puntos del país, un hábito tradicional que, año con año, también enciende alertas sanitarias. En este contexto, autoridades federales reforzaron la supervisión de productos del mar para evitar enfermedades asociadas a su consumo en mal estado.
Durante el periodo comprendido entre el 16 de febrero y el 15 de marzo, se llevaron a cabo cuatro mil 706 verificaciones sanitarias en mercados, centros de distribución y puntos de venta, además de cinco mil 849 análisis de laboratorio. Estas cifras reflejan un incremento en la vigilancia ante una temporada donde la demanda crece, impulsada tanto por la tradición religiosa como por las altas temperaturas que favorecen la descomposición de alimentos.
Las inspecciones no han estado exentas de hallazgos. Como resultado de estos operativos, se aplicaron 57 suspensiones de establecimientos y 393 apercibimientos por irregularidades. Paralelamente, se mantiene monitoreo constante en zonas costeras de 17 estados por posibles eventos de marea roja, un fenómeno natural que puede contaminar moluscos y representar un riesgo para quienes los consumen.
En lo que va del año, las autoridades han determinado 34 cierres precautorios y 15 vedas sanitarias, medidas que buscan contener posibles brotes de intoxicación. Ante este panorama, el llamado a la población es claro: revisar olor, textura y frescura antes de comprar, en una temporada donde el mar llega a la mesa con más frecuencia, pero también con mayores riesgos si no se toman precauciones.